En este texto se parte del objetivo de analizar las intersecciones entre identidad profesional, ética vivida y salud emocional en la práctica de la enfermería. Para ello, se ha recurrido a autores relevantes en el campo de las ciencias sociales y humanas, con el fin de comprender cómo las condiciones institucionales, simbólicas y estructurales inciden en el sufrimiento moral y en la desestabilización del habitus profesional del personal de enfermería. A través de un proceso de reflexión crítica, se identifica que la disonancia entre los valores éticos del cuidado y las dinámicas organizativas marcadas por la tecnocracia y el productivismo genera desgaste emocional, debilitamiento identitario y pérdida de sentido del trabajo. Se concluye que una gestión sensible, la corresponsabilidad institucional y el reconocimiento simbólico son dimensiones esenciales para revalorizar el acto de cuidar como un proyecto ético, colectivo y socialmente relevante, especialmente en contextos sanitarios atravesados por complejidad y precariedad.