La simulación Clínica está en auge en los últimos tiempos, aunque hay estudios que acreditan su eficacia todavía falta trabajo para defenderla científicamente. No obstante, muchos hospitales y sobre todo universidades han apostado por esta metodología innovadora por el impacto positivo que tiene en los participantes a la hora de adquirir los conocimientos. Pero como toda metodología tienes sus luces y sus sombras, en el este relato presentamos la experiencia de Charles Pozner, director médico del centro de simulación Stratus vinculado a un hospital universitario de la escuela de medicina de Harvard, para que con comparta su experiencia en la creación de uno de los centros de simulación pioneros y más importantes. A través de diferentes entrevistas hemos sintetizado en el presente relato bibliográfico su opinión sobre el pasado y futuro de la simulación, así como las dificultades y los retos que se ha encontrado para llevar a cabo este apasionante proyecto.
Todos pensábamos que era como una nueva gripe, sin más complicaciones ni problemas. Y así se lo hacíamos saber a los pacientes la semana antes de la instauración del estado de alarma. ¿Mentíamos? No. Eso era lo que a nosotros se nos transmitía en el hospital. Por eso lo banalizamos tanto. Usába-mos la misma mascarilla durante una semana (no había, o eso decían), con todos los pacientes y en todas las plantas. ¡Ah, sí! Mascarilla quirúrgica, claro. Moviéndonos por todo el hospital, incluida la UCI y la planta de Medicina Interna, donde estaban ingresados todos los pacientes COVID…pero que, repito, sólo era una gripe. La semana del 16 de marzo ya no podíamos trabajar con los pacientes de la calle. Sólo ingre-sados. Sin material, sin protección…20 minutos mínimo en contacto directo con el paciente y, en muchos casos, ¡realizando fisioterapia respiratoria! [Fragmento de texto].